sábado, 12 de diciembre de 2009

FIN


Hoy besé los ojos más claros

y bebí la noche más negra.

Hoy la vi.

Desnuda, infinita, clímax, calavera.

Sentí dolor y placer.

Magia blanca, magia negra.

Hoy nací y morí, y nací y morí.

Sé que soy parte del néctar.

Si, y libertad perpetua.

Gato blanco, gato negro.

Parte de un sueño y de estar despierto.

Hoy lamí el mármol tan frío

y la carne caliente recién muerta.

Soy el que está, y no.

Aborto, matriz

clavo torcido en el nicho, y vida nueva.

Semilla

brazos cruzados en el pecho mudo

viento

luz mala, luz buena.

Etapa, círculo, Dios, ángel feo.

Esbozo de sonrisa en la cara fría.

Velas titilando y flores.

Mi nombre en la lápida.

Fin.


[.F.S.]



martes, 17 de noviembre de 2009

Charles Bukowski. El genio de la multitud.

hay suficiente traición, odio, violencia e idiotez en el hombre promedio
como para proveer cualquier ejército cualquiera de estos días

y lo mejor del crimen son aquellos que predican en su contra
y lo mejor del odio son aquellos que predican amor
y lo mejor de la guerra son finalmente aquellos que predican la paz

aquellos que predican a dios, lo necesitan
aquellos que predican la paz no están en paz
aquellos que predican la paz no son amados

cuidado con los predicadores
cuidado con los conocedores
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros
cuidado con aquellos que odian la pobreza
o los enorgullece
cuidado con aquellos que elogian de buenas a primeras
le tienen miedo a lo que desconocen
cuidado con aquellos que están en busca de fieles multitudes porque solos son nada
cuidado con el hombre promedio con la mujer promedio
cuidado con su amor, pues su amor es promedio
persigue lo promedio

pero hay genio en su odio
hay suficiente genio en su odio como para matarte
o matar a cualquiera
sin querer soledad
sin comprender la soledad
intentarán destruir todo
aquello que difiera de lo suyo
sin ser capaces de hacer arte
no entenderán el arte
tomarán su fracaso de creadores
como si sólo fuera un fracaso del mundo
sin ser capaces de amar a plenitud
pensarán que tu amor es incompleto
y luego te odiarán
y habrán de ser perfectos en su odio

como un diamante reluciente
como un cuchillo
como una montaña
como un tigre
como cicuta
su mejor arte.




jueves, 12 de noviembre de 2009


Es cuando estas en la mala
que te das cuenta que
TODO
tiene dueño
y de que hay cerraduras en
TODAS LAS COSAS.

martes, 27 de octubre de 2009

Pachacámac y el Señor de los Milagros

En el siglo XVI el español Hernán González, encomendero de Pachacámac (Lurín), adquirió algunos terrenos en Lima. Uno de ellos fue conocido como la Huerta de Pachacamilla, porque era cuidada por indígenas provenientes de Pachacámac. Estos indios, mal cristianizados, adoraban en secreto una imagen de Pachacámac, el antiguo dios de los terremotos, que pintaron en una pared.

Este culto perduró con el paso del tiempo y fue contagiado a los negros esclavos del lugar. En el siglo XVII los indios desaparecieron y los negros angolas reemplazaron la imagen de Pachacámac por una del Cristo crucificado. Se sabe que desde 1650 los negros formaron una cofradía y se reunían para rendir culto a la imagen y le construyeron una ermita.

En 1655, ocurrió un terremoto en Lima, causando pánico en la población. Se destruyó buen número de casas e iglesias. La ermita de Pachacamilla, sufrió el derrumbe de su techo, pero la pared donde estaba la imagen de Cristo crucificado no fue afectada. Esto fue considerado como un milagro.

Por esos años, el negro Antonio León sufría de un tumor que parecía no tener curación. Pero empezó a visitar y suplicar con frecuencia al “Señor de los Milagros” y el tumor fue reduciendo de tamaño hasta desaparecer completamente. La noticia se propagó e hizo aumentar el número de devotos.

En 1671, las autoridades eclesiásticas ordenaron borrar la imagen del Señor de los Milagros por las quejas de algunos vecinos descontentos por las reuniones nocturnas “indecentes” (con música y bailes) que hacían los primeros devotos de raza negra. En setiembre de aquel año dos personas fueron enviadas a borrar la venerada imagen del Cristo Moreno, pero al intentarlo quedaron paralizados. Los devotos murmuraban que era una señal de Dios, que no quería que se borrara la imagen.

Pasaron los años y el culto al Señor de Milagros se propagó a todas las razas y clases sociales del Virreinato del Perú. Entre 1766 y 1771, el virrey Manuel Amat y Juniet construyó la Iglesia de las Nazarenas, adonde hasta hoy acuden miles de fieles católicos, sobre todo en el mes de octubre, para suplicar o agradecer los favores del también llamado Cristo de Pachacamilla, participando en gigantescas procesiones por las calles de Lima.




jueves, 22 de octubre de 2009

El Boxeo

Qué bueno sería que el amor fuera como una pelea de box
y al terminar uno pudiera darle la mano al contrario,
abrazarlo y decirle “qué bien lo hiciste, eres bueno, me ganaste con justicia”;
que las peleas se pudieran pactar a doce rounds con descansos entre cada uno y siempre hubiera una cara amiga que nos de ánimos y nos cure las heridas;
que se pudiera descalificar al que de golpes bajos o pega por la espalda;
que el ganador pueda irse a casa, satisfecho, feliz por vencer y sin pena por el vencido.

Qué bueno sería poder entrenar durante meses antes de dar el corazón;
con un experto al lado que nos diga lo que hacemos mal;
y, de cuando en cuando, breves peleas de preparación antes del encuentro final;
que las heridas cicatricen dejando sólo un recuerdo y cuando por fin no se puede más
retirarse y ser recordado victorioso.

Qué bueno sería que el amor se pareciera al boxeo, pero el amor es así, cruel, doloroso,
no hay descanso en el combate y las heridas nunca terminan de sanar,
a veces duelen en las noches frías cuando los recuerdos se escurren debajo de la cama
y entre las sábanas.