miércoles, 21 de agosto de 2013

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Vamos a pensar por un ratito que no estamos solos.


Vamos a pensar por un momento que todas nuestras acciones no son tan importantes ni deciden el destino fatal de nada; dejemos esa idea del efecto mariposa atrás. Aunque sea por un ratito.

Pensemos que no somos los únicos que hemos dejado a ir a alguien especial. No somos los únicos que se han ido a dormir molestos con alguien.
No somos los únicos que han llegado tarde. Alguien más también ha perdido su celular y su dignidad en una borrachera, ténganlo por seguro. Todos nos arrepentimos de haber besado a alguien, pero nos pesan aún más los besos que no dimos (saben que no miento).
¿Ves a todos los que están en la tintorería un sábado por la mañana o un jueves por la noche? Ellos igual trataron de aplazar lo inaplazable, y ahora están usando los últimos calzones limpios que quedaban en el cajón y esperando, con todo el corazón, que la ropa esté lista para mañana. Si no, quién sabe lo que tendrán que hacer para salir a la calle y continuar con la rutina... con o sin ropa interior.
 No somos los únicos irresponsables que prefirieron comprarse lo último en tecnología, aunque eso significara tener que comer arroz el resto del mes. Muchas otras abuelas se preguntan cuándo llamarán sus nietos mientras miran cómo pasa el tiempo por la ventana, no solo las nuestras.

Y bien, ¿ya te sientes mejor? ¿Sientes cómo se levanta ese peso invisible (e invencible) de tus hombros? No tenemos por qué ser perfectos, no todo el tiempo. Es más, nunca. No tenemos que exigirnos tanto ni darnos de latigazos por lo que hacemos, lo que no hacemos y todo lo demás.

La vida es una experiencia tras otra, y lo importante es no perder el sabor que cada una tiene, dulce o amargo. No hay que exigirnos de más ni sentirnos la oveja negra solo porque tenemos una larga lista de quejas sobre nosotros mismos.

Vamos a pensar en las cosas para las que sí somos buenos: Para hacer sonreír a una amiga en el peor día de su vida, para bailar descalza o para cocinar algo rico. Piensa en todas las veces que alguien te ha dado las gracias por existir. ¿Ya ves? No estás sola. No estás solo. No estamos solos. Todos tenemos alguna que otra fallita... y eso también nos hace únicos y especiales.

martes, 20 de agosto de 2013

El amor según un hombre con trastorno-obsesivo-compulsivo


A TRAVÉS DE LA POESÍA, NEIL HILBORN, HALLÓ LA FORMA DE SUPERAR SUS PROBLEMAS CON LAS RELACIONES AMOROSAS. Sufre de trastorno-obsesivo-compulsivo, que es un de desorden de ansiedad. Los pensamientos se repiten y personas que tienen TOC se sientes obligadas a repetir tanto las acciones como las palabras. Esto altera mucho cómo viven su vida diaria y cómo se relacionan con las demás personas, pues muy poca gente sabe cómo tratarlos y ellos llegan a sentirse culpables por no poder controlar su inquietud, aprensión, temor o preocupación, conductas repetitivas. 
Neil Hiborn escribió y recitó el poema del vídeo en donde habla de lo que sintió al enamorarse y lo que pasa ahora que ella se fue. Personalmente puedo decir que es de los poemas más hermosos que he escuchado en mi vida y aquí te comparto su traducción:
La primera vez que la vi…
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los 'ticks', las imágenes constantes desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Inclusive en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera, pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24, o si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura, como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces,
Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error, pero…
¡¿Cómo puede ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo–No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente cuando me obsesiono con algo veo gérmenes entrando en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que…
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas.
 

sábado, 17 de agosto de 2013

Los 10 mandamientos de Facebook.

¿No sería grandioso poder leer la mente de las demás personas? ¿No desearían poder adentrarse al misterioso mundo de la mente ajena?

¡NO! por supuesto que no

Si una mágica noche ves una estrella fugaz, pídele un par de zapatos, pero no desees  poder leer la mente. Sería un desperdicio.




Hoy, Facebook nos obliga a leer la mente de todas aquellas personas que alguna vez conocimos y no es tan divertido como pensábamos. No solo sabemos lo que piensan, también sabemos dónde están, qué comieron y a quién se quieren enamorar. Facebook dice tanto sobre nosotros que hoy más que nunca, debemos tomar ciertas medidas preventivas y seguir los 10 mandamientos que nos evitarán caer en el hundimiento social al que todos estamos expuestos. Yo, personalmente he roto estos 10 mandamientos. Llevo más de 3 años de experiencia perdiendo amigos, hombres e invitaciones a la cena de Navidad en casa de mi familia que me respaldan y acreditan para aconsejarles que no hacer en Facebook.


1.- Rechazarás la solicitud de amistad de tu padre y de tu madre. ¿Quién querría ver fotos de su criatura tomando alcohol y bailando reggaetón con muchachitos de dudosas intenciones? Nadie. Evitemos causarles ese dolor. Es por su bien.
2.- No acosarás (De manera evidente). Claro que acosarás, para eso se inventó Facebook. Es totalmente válido hacer un minucioso análisis del perfil de la persona que nos gusta… Y el de sus primos… Y el de todos los que comentan sus fotos… Y el de aquellos que estudiaron la secundaria con nosotros… Y el de los primos de aquellos que estudiaron la secundaria con nosotros… Y de sus amigos con buen lejos… Y básicamente el de cualquier ser humano o mamífero que no tenga un perfil privado, pero debemos ser discretos. Es normal revisar y besar individualmente las 62663 fotos del ser amado, pero nada de dejar likes en su álbum de fotos del 2007. Hay cosas que son privadas y nuestro inadecuado comportamiento social es una de ellas.
3.- No spammearás. Hay muchas cosas quisiéramos compartir con todo el mundo; como una foto del amanecer con una frase motivacional, o la foto de tu ultrasonido, o ese adorable video de gatitos jugando con una bola de estambre. Antes de etiquetar a los siete mil millones de habitantes del planeta Tierra y obligarlos a ver el video de adorables gatitos, considera que a nadie le importan esas cosas y que si quieren ver tus fotos o tus videos, ellos mismos se encargarán de revisar tu perfil, no hace falta que los etiquetes.
4.- No invitarás a jugar. El futuro profesional de nuestros seres queridos depende de este mandamiento. Todos odiamos “Mafia Wars”, “FarmVille”, “Vampire Wars”, “Candy Crush” etc., pero no podemos dejarlos. Jugamos día y noche y nos olvidamos de que tenemos trabajo, amigos y familia. Al final, perdemos todo y el único trabajo, pareja o casa propia que nos queda, es el que nos ganamos en “The Sims”. Es mejor si mantenemos a nuestros amigos alejados del vicio.
5.- No ilusionarás en vano. Llevas 4 horas esperando a que esa personita especial te escriba y por fin sientes que vibra el celular. Lo sacas de la bolsa con lágrimas de ilusión y ¿todo para qué? Para que resulte ser una invitación a eventos de Facebook de alguién que vive en Timbuktu. ¡Nunca voy a ir a Timbuktu! Si van a hacer un evento, inviten sólo a aquellos que saben que pueden o quieren asistir.
6.- No subirás terribles fotos de tu prójimo. Todos tenemos una foto en la que salimos increíblemente guapos junto a una amiga que salió peor que en su foto del DNI. No la subas. El karma nos persigue constantemente, y si lo haces, eventualmente el universo entero conspirará en tu contra y serás etiquetado en la foto de secundaria. Sí, justo esa foto en la que sales con brackets, granitos, piel grasosa y un peinado que haría llorar a más de uno. Todos tus amigos la verán y no habrá más remedio que cambiarte el nombre, tomar un avión y empezar una nueva vida en Bagdad, donde nadie sepa de la existencia de esa foto.
7.- Buscarás ayuda profesional. Facebook no es nuestro psicólogo y nadie quiere leernos sollozar. Cuando quieras quejarte amargamente de la vida o simplemente desahogarte, es bien sabido que la persona indicada es tu taxista de confianza. O de desconfianza, da igual.
8.- Cambiarás tu estado sentimental con dignidad. Cuando llegue ese triste momento de cambiar tu estado de “En una relación” a “Soltero”, es recomendable encerrarte en una bodega sin internet hasta que el dolor en tu corazón haya desaparecido por completo, así evitarás actualizar tu estado cada cinco minutos con frases melodramáticas.
Lo único que provocas con este tipo de mensajes, es que tus amigos saquen al investigador privado que todos llevamos dentro y empiecen con una exhaustiva reconstrucción de los hechos. Revisarán todo tu perfil para ver más o menos desde qué fecha empezaron los problemas, de ahí se irán al perfil de él y luego al de la otra. Laborarán un dictamen pericial y ¿todo para qué? Para que se reconcilien una semana después.
9.- No hablarás de política, religión o abortos. Nunca. Jamás. Evita estos temas toda costa, a menos que quieras pelearte con todos aquellos que alguna vez te amaron y morir en soledad.
10.- Te agregarás a la página  https://www.facebook.com/AnettaFotoperiodista

viernes, 16 de agosto de 2013

Odio los Viernes.

LAS SIGUIENTES LÍNEAS EXPRESAN DE LA MANERA MÁS DESORDENADA MI ESTADO EMOCIONAL. ÚLTIMAMENTE TENGO LA NECESIDAD DE TODO EL TIEMPO ESTAR ANALIZANDO LAS COSAS QUE SUCEDEN, TANTO EN MI CABEZA COMO FUERA DE ELLA Y LLEGO A CONCLUSIONES QUE ME RESULTAN MUY CONFUSAS.



Quiero confesar que no me gustan los viernes, la paso mal, son difíciles. Largos. Pesados. Los viernes es cuando todo me recuerda que mi vida es diferente y duele.  Ya te lo había dicho, el duelo no es fácil, nunca lo ha sido, y menos cuando no eres parte de la decisión. Los viernes duelen. Hay presión en el pecho. Un dolor real, nada imaginario. Los viernes me duelen.

Es entonces cuando empiezo a contemplar a las demás personas, todas viviendo un dolor y un duelo diferente de la mejor manera que pueden y empiezo a entender más cosas al toparme con preguntas como  “¿Por qué somos tan así?”, “¿Qué nos pasó?” “¿Dónde quedaron las ganas de querer?” Y es que sí, ya nadie quiere querer y los que sí quieren, se topan con la disyuntiva de que la persona a la que empezaron a querer, no los quiere de vuelta. Nos pasa a todos, nos está pasando ahorita, ¿lo sientes?

Esa melancolía con la que vivimos todos, que nos lleva a experimentar una y otra vez acciones o sentimientos del pasado que ahora no existen, es eso, justo eso, lo que nos impide querer, porque ya una vez nos lastimaron, porque ya una vez dolió. No, no sólo una vez, no sé cuántas veces te dolió,  te entregaste y no funcionó.

Y es cansado, resulta muy cansado no dejarnos querer por nadie, por todos y todas a quienes una y otra vez les decimos que no porque no queremos, porque estamos cómodos solteros,  porque estamos mejor así, porque nada más queremos divertirnos, porque ahorita no estamos buscando nada serio, etc. Me cansa que a todos nos canse, me cansa que todos nos vamos, que no nos queremos quedar, ¿cuántas personas más estamos dispuestos a ver salirse de nuestra vida?

Hasta parece que está de moda ser soltero, que es la mejor opción. Todos se juntan para separarse después, se juntan para luego alejarse alegando “diferencias irreconciliables” y vemos eso todos los días, y nos acostumbramos y nos resulta normal. Lo aceptamos y lo enfrentamos, pero cuando en la noche estamos acostados en nuestras camas lo único que queremos es que nos tengan bien agarrados, bien apretados y no hacemos nada para remediarlo. Y pues ¿para qué? si luchar por las cosas requiere de un esfuerzo que no estamos dispuestos a tomar porque es más fácil. Porque intentar arreglar lo que está roto ya no llama la atención en una época en la que todo es maravillosamente inmediato.

Por lo pronto, yo me miento.  Me miento todos los días cuando juego a que nada de esto me importa. Me mentí cuando dije que estaba bien, me mentí cuando ese día no di a entender cuán quebrada estaba y me miento todo el tiempo para protegerme de mí. La verdad, si quieres leerla, es que lloro cada vez que puedo.

Y tú persona guapa que me lee, cuál es tu verdad?

miércoles, 14 de agosto de 2013

Like Crazy



Sin considerarme una experta en el tema (vamos, ni siquiera he tenido que vivir esta experiencia), me gustaría plantearte hoy lo que pasa con las relaciones a distancia.
Estas relaciones a distancia, ¿son una buena idea?, ¿vale la pena vivirlas?, ¿cómo se debe actuar para evitar ser parte de la frase “amor de lejos felices los cuatro”?.
Creo que todo depende de las ganas que tengan. Sí, así de fácil. Claro que estas ganas se construyen a partir de los tres pilares de una relación que son: el vínculo cognitivo, el emocional y el físico. Aunque tu relación a distancia vaya a carecer del vínculo físico, el emocional y el cognitivo podrán ayudarte a sentar las bases que harán que, eventualmente cuando él/ella regrese, ya haya mucha solidez que resultará en una experiencia física mucho más enriquecedora.
Creo que la parte más importante de este tipo de relación es reconocer cómo te sientes y verla como una oportunidad de saber que la relación llegara a un nivel más alto y mucho más sólido. Quizás las grandes relaciones de tu vida necesitan un poco de riesgo y un poco de miedo. Sé que es difícil y habrá momentos de desesperación donde querrás tirar todo por la borda y tal vez hasta se te haga fácil meter a una tercera persona a la ecuación, pero decidir no hacerlo es desarrollar esa madurez que necesitas para ser parte de lo que tienes.
Todas las cosas que hacen y las decisiones que toman son energía y la energía que inviertes en tu relación (ya sea a distancia o no) es la misma energía que se te regresará a ti de la misma forma.
Por eso te sugiero que si eres parte del conjunto de personas que se encuentran en relaciones a distancia, que sea solamente si de verdad tienes ganas de vivir la experiencia y si estás dispuesta/o a invertirle a esta relación todo lo que necesita para formarse y fortalecerse para que sea justo eso lo que recibas a cambio.