domingo, 12 de septiembre de 2010

Cuento de Pasiones y Virtudes.

Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres viveron en él durante cientos y cientos de años pasiones y virtudes, que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos. Así que cada día trataban de inventar un juego nuevo con el que se hiciese mas llevadera la larga, larga, larga existencia.

Solía ser la IMAGINACIÓN la que proponía los juegos y un día propuso jugar al escondite. A todas les pareció bien, estaban entusiasmadas con la idea. Pero claro ... el problema era quién contaría. La primera en levantar la mano fue la LOCURA:
- Yo cuento.
- Bueno esta bien, pues a contar. Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta hasta cien mientras el resto nos escondemos.

La locura se dió la vuelta y empezó una cuenta imposible.
- 1, 7, 2, 55, 88, 13, ...
Y una a una se fueron escondiendo todas las pasiones y virtudes. Cada cual iba buscando el lugar mas apropiado, aquel en el que pensaba que la locura no la encontraría. Y al rato ya estaban escondidas todas excepto una, que tardaba en encontrar el lugar apropiado. Esa era el AMOR. Y es que tú y yo sabemos que el amor suele ser bastante indeciso, y vaga de una lado a otro sin saber bien dónde meterse.

La locura seguía con su cuenta.
- 55, 6, 99, 100. ¡Voy!
Y se dio la vuelta. El amor, apurado, se metió de un salto en el primer lugar que encontró: un matorral de zarzas. Y quedó agazapado con la esperanza de que no lo encontraran.

A quien primero se encontró la locura fue a la PEREZA, que había quedado tumbada.
- ¡Por la pereza!
A la imaginación la localizó entre las nubes. Y así, una a una, fueron apareciendo todas. Al rato faltaba solamente una por encontrar. Aquella era el amor. Y es que tú y yo sabemos que encontrar al amor es bastante difícil.

El juego ya empezaba a hacerse pesado, de modo que la locura empezó a impacientarse:
- ¡Amor sal ya, que se hace tarde!
Pero, como ya hemos dicho antes, el amor es muy indeciso. Y uno no solo tarda en encontrarlo, sino que a veces cuesta demasiado sacarlo a la luz. Asi que el amor, asustado, no salía.

La ENIVIDA que suele preocuparse bastante más de los problemas de los demás que de sí misma, se acerco al oído de la locura y le dijo:
- El amor esta oculto entre esas zarzas.
Muy enfadada, la locura se dirigió hacia las zarzas y empezó a gritar:
- Amor sal ya, se nos hace tarde y estoy empezando a cansarme.
Trato de meter la mano entre las zarzas para sacar al amor de las solapas, con la mala fortuna de que se pincho con una espina. Y es que tú y yo sabemos que, en ocasiones, hacer salir al amor es doloroso. Asi que agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas.

De repente sonó un grito. De entre las ramas de las zarzas salió el amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La locura, al agitar la vara entre las zarzas, le había sacado los ojos al amor dejándolo ciego para siempre.

Todas callaron, mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir. Y quizás aquella fuera la única ocasión en la que la locura habló con un poco de cordura.
- No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos.

Y es por eso que, desde entonces, queridos amigos, el amor es ciego y la locura son sus ojos...


I.S.

domingo, 9 de mayo de 2010

sábado, 12 de diciembre de 2009

FIN


Hoy besé los ojos más claros

y bebí la noche más negra.

Hoy la vi.

Desnuda, infinita, clímax, calavera.

Sentí dolor y placer.

Magia blanca, magia negra.

Hoy nací y morí, y nací y morí.

Sé que soy parte del néctar.

Si, y libertad perpetua.

Gato blanco, gato negro.

Parte de un sueño y de estar despierto.

Hoy lamí el mármol tan frío

y la carne caliente recién muerta.

Soy el que está, y no.

Aborto, matriz

clavo torcido en el nicho, y vida nueva.

Semilla

brazos cruzados en el pecho mudo

viento

luz mala, luz buena.

Etapa, círculo, Dios, ángel feo.

Esbozo de sonrisa en la cara fría.

Velas titilando y flores.

Mi nombre en la lápida.

Fin.


[.F.S.]



martes, 17 de noviembre de 2009

Charles Bukowski. El genio de la multitud.

hay suficiente traición, odio, violencia e idiotez en el hombre promedio
como para proveer cualquier ejército cualquiera de estos días

y lo mejor del crimen son aquellos que predican en su contra
y lo mejor del odio son aquellos que predican amor
y lo mejor de la guerra son finalmente aquellos que predican la paz

aquellos que predican a dios, lo necesitan
aquellos que predican la paz no están en paz
aquellos que predican la paz no son amados

cuidado con los predicadores
cuidado con los conocedores
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros
cuidado con aquellos que odian la pobreza
o los enorgullece
cuidado con aquellos que elogian de buenas a primeras
le tienen miedo a lo que desconocen
cuidado con aquellos que están en busca de fieles multitudes porque solos son nada
cuidado con el hombre promedio con la mujer promedio
cuidado con su amor, pues su amor es promedio
persigue lo promedio

pero hay genio en su odio
hay suficiente genio en su odio como para matarte
o matar a cualquiera
sin querer soledad
sin comprender la soledad
intentarán destruir todo
aquello que difiera de lo suyo
sin ser capaces de hacer arte
no entenderán el arte
tomarán su fracaso de creadores
como si sólo fuera un fracaso del mundo
sin ser capaces de amar a plenitud
pensarán que tu amor es incompleto
y luego te odiarán
y habrán de ser perfectos en su odio

como un diamante reluciente
como un cuchillo
como una montaña
como un tigre
como cicuta
su mejor arte.




jueves, 12 de noviembre de 2009


Es cuando estas en la mala
que te das cuenta que
TODO
tiene dueño
y de que hay cerraduras en
TODAS LAS COSAS.